Desde hace siglos, millones de fieles de México y el mundo acuden a la Basílica de Santa María de Guadalupe para ofrecer sus rosas a la Virgen, guardando en ellas el sacrificio y la devoción de toda una vida. Diamantes Guadalupanos nace para tangibilizar ese acto nacido del alma en un diamante de una belleza extraordinaria.
Origen
Nuestros diamantes provienen de una fuente de carbono única y llena de historia: los pétalos de las rosas ofrecidas a la Virgen de Guadalupe. Por su propia naturaleza, esta ofrenda solo dura unos días. Nosotros la hacemos eterna.
Transformación
Convertimos el carbono de los pétalos en diamantes, a través de un proceso de carbonización a alta temperatura (HPHT) que recrea las condiciones del interior de la Tierra utilizando la tecnología más avanzada del sector. Cristalizamos diamantes con las mismas propiedades físicas, ópticas y químicas que los extraídos de las minas, de una forma ética y sostenible.
Creación
Nuestros artesanos guardan los diamantes en medallas elaboradas con el máximo cuidado y respeto, reflejando toda su maestría. Hacemos de un fragmento de tu devoción una joya única tanto por su belleza como su significado.
Cada medalla, una historia.
Las distintas medallas de la colección invitan a recordar un episodio del relato alrededor de la Virgen de Guadalupe.




